Histórico "Evento tertulia y más..."
Estuvieron con nosotros en la Tertulia Juan Re Crivello y Guillermo Paier, ambos escritores. Juan además editor y creador de Masticadores de letras.
Marcelo Guillermo Paier, Argentino, nació en 1962 en Avellaneda Buenos Aires. Arquitecto y escritor.
Es autor de las Novelas:
- Verde pantano
- Aldo1982
- El lugar más feliz
Breve teoría sobre arquitectura y urbanismo, "Sevigné y el regreso a la inocencia"
Una vez en la vida, novela erótica bajo seudónimo Pelmo Ricegaar.
- Antología en "Peces con alas"
- Antología P.I.E.L
- "Pequeña antología villera"
- Antología "Versos y Relatos en la Villa 31".
Colaborador en la revista cultural PIEL
Anfitrión de Radio Piel durante la pandemia que reunió poetas, escritores, editores y músicos de toda Hispanoamérica y que se emitía los martes por iendogente.com.
"Dos tipos audaces" una antología de cuentos editada por Ser Seres Ediciones junto a Ariel Azor, escritor uruguayo.
De próxima aparición (2025), Las crónicas del peronista errante (Adarve, Madrid) y bajo el seudónimo Pelmo Ricegaar, la primera novela erótica de una colección de siete, "El juego del santuario y la espada – Mar de Arabia", (Avant, Madrid)
Tiene dos novelas inéditas, "Las crónicas del peronista errante", "La vida secreta de las plantas" y "El arquitecto con escafandra y una chica llamada destino".
MUESTRA DEL TRABAJO DE MARCELO
Fragmentos del libro "Verde pantano al atardecer" de ediciones Croupier de 2016.
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Cae la tarde en la estación de servicio en el centro de la ciudad, justo frente a EXEQUIAS y mientras Quique habla con pesar, Silvera mira hacia el bar y piensa si estará Cristian y su princesa. A la mesa también se encuentra sentado un efebo alucinante, portador del look killer del mes, llamado Ernesto que garabatea en silencio una marquilla de cigarrillos. Al Kat le va su aspecto dominante y siniestro, la remera, la campera y los jeans negros, y esas botas tejanas JR. No le cabe ni un poco su expresión, la barba emprolijada y esos lentes que ocultan algún tipo de ser inquietante. Algo que dice Quique parece alterarlo(Silvera no le pone atención a la respuesta, porque en su cabeza se encuentra algo arremolinada y piensa aleatoriamente en la morocha del EXEQUIAS, las botas JR, Baijorita y su amigo que las fabrica, en una lastimadura que se hizo en el talón de tanto sacar una ampolla y en un capítulo de Los Tres Chiflados en el cual van al planeta Sunev y no recuerda si trabaja Shemp o Curly ¿O era Joe?) El tipo empieza a bardearlo de manera brutal:
- pará buen tipo, ¿Vos no hiciste nada para que él te corte el rostro de esa manera? ¿Cómo debe haber sido para que un tipo como Cristian se te ponga de orto? - Su expresión se inflama hasta ocupar el ancho de la pantalla cerebral del Cat.
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Pocas cosas degeneran más placer a Silvela que caminar entre sus hijos mientras ejecuta sus juegos de seducción. Los machos florecen antes que las hembras, son más altos y tratan de copularlas a sus pies, alargándose para que su polen las cubra y las fecunde con mayor facilidad. Casi no puedo contener las ganas de entrarle a un caño así como están... suena el celular, ¿Suena el celular o le entré a un caño?
- ¿Silvera?- Le pregunta una voz que todo es embeleso- ¿Kat Silvera?
-Afirmativo.
.- Silvera, le habla Sternman, Bernardo Sternman.
Confusión, mariposas en la panza, situación de estupefacientes. Lentamente, se acerca el final del guión, y como una buena comedia romántica, todo empieza a alienarse, mis niñas finalmente están bien, tengo los chancros desarrollados en mis zonas más sensibles, Berti...
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-Dale guerrero del camino- Silvera cierra sus puños-, dale fiera, eh- el tipo le tira humo sobre el rostro por todas respuesta-. Dale campeón eh- el Kat intenta en vano tomarlo del hombro-, peléala, Sol- tras lo cual se paró apresuradamente y se largó.
Al cabo de un rato de andar, y mientras imagina el roce de sus plantas contra su rostro, suena el celular y al otro lado de la línea está Quique, again:
-Silvera?
-Discúlpeme- Silvera no quiere oír a Quique, ya tiene demasiados parlamentos en a historia- ¡no podría llamar en otro momento? - cómo excusarse-. Verá, estoy por volar a Burdabi...
- Ah, qué bien... ¿a dónde?
- Es que estoy con... una señorita... -- ¿Creerá semejante falacia?
-Uh... bue... sólo quería avisarle que yo ya tenía el cheque para cambiar, pero le advierto que se trata de una suma importante, y el dinero debe entregármelo a mí.
- Dígame, ¿esta vestido de magenta?
- Silvera, usted me vio hace un momento, sabe que tenía una camisa color patito...
- Lo ve, yo tengo razón... pero bueno, acérqueme ese cheque y yo en un par de días le contesto que podemos hacer por usted- cómo se dan las cosas.
.../...
-OKA- tanta agresividad dispara adrenalina al cerebro de Silvera-. Tengo una línea con un escribano que me consigue cambiar cheques buenos y de los otros- y se le ocurrió decir algo que le había escuchado hacía apenas un rato a Baigorrita.
-Entonces no perdamos el tiempo hablando al pedo, Quique te consigue los cheques, vos tráeme la teca.
-Tengo un par más- esto se lo escuchó Silvera al viejo de la peluca-, con una firma de cualquier te consigo una hoja en blanco con la firma de ese tipo al pie.
-No nos interesa- pero el tipo le corta el rostro.
- Por ahí te interesan títulos de propiedades de mucha guita para sacar créditos- una creación de Silvera.
- Hoy no es tu día, hace la mano de los cheques que después hablamos de lo demás.
Fragmento del Arquitecto con escafandra y una chica llamada destino
Llegamos con el crepúsculo. Atravesamos la tranquera y nos detuvimos frente a lo que alguna vez fue un convento. Caminamos de la mano por los jardines, hasta que me di cuenta de que, en realidad, andábamos sobre lápidas dispersas en el pasto. Un pequeño camposanto donde descansaban religiosos y otros que no tanto.
"Militantes," me dijo con pesar. "Por ahí preferís llamarlos subversivos." Los secuestraban, los torturaban en los cuartos donde antes dormían los seminaristas. Luego les metían un tiro entre las cejas y los enterraban acá, donde nadie los encontraría jamás.
¿Quién podía dudar de un lugar sacrosanto? Su comentario me sorprendió por lo crudo y lo impropio en boca de lo que consideraba una chetita. Entonces me preguntó:
"¿Matarías por una idea?" No lo dude. "Moriría por una idea," respondí.
Complacida, me abrazó con ternura. Así, a un paso de los inicios, nos metimos en la iglesia abandonada.
El lugar, antes refugio espiritual, lucía desolador. Solo un viejo sillón destartalado y una bocha con espejitos que colgaba en la unión de la nave mayor y menor. Me invitó a escuchar la música, una que corría entre sus aspiraciones y las mías.
Bailamos bajo la bocha de boliche hasta que me invitó a pedir un deseo.
A mi turno, deseé perpetuar ese instante. Ella, enigmática, pidió que fuera capaz de encontrarla. Que estaba muy cerca. Que solo debía poner todo mi empeño.
Me pareció algo tierno y también, propio de un intelectual. Refrendamos los votos con un beso suave, un roce contenido. Ya habría tiempo para que nuestros labios se estallaran en sangre. Enseguida, se hizo de un largo palo y golpeó la bola de boliche como si fuera una piñata, hasta hacerla caer. Nadie más debería pedir un deseo bajo ella, pretendía.
En el altar, nos esperaba aquel viejo sillón de cuerina destartalado, un bello nido de amor. Nos miramos impregnados de deseo. Se parece al sillón de los cuentos que te hacía, le comentaba.
"Ya habrá tiempo, dame tiempo. Soy una chica chapada a la antigua."
Dimos un paseo por el convento. Un claustro con un amplio comedor, un salón ruinoso con muebles metálicos desvencijados y una cocina económica que aún resistía en el centro. Le sugerí que podríamos vivir allí. "Ni en tus peores pesadillas," protestó.
Avanzamos hasta los cuartos trapenses. Eran pequeños, oscuros, sucios. El hedor hablaba de todo aquello que me había contado. La muerte era paradójicamente vívida en aquellas letrinas.
Se detuvo frente a una puerta. Su rostro se ensombreció. Sus ojos como planetas se llenaron de mares. Me dijo que sentía una profunda tristeza y me pidió un momento a solas en aquel lugar sombrío. Con la promesa de un tiempo de intimidad, me propuso que la esperase en el sillón de cuerina, mientras rezaba una plegaria por aquellos que habían dejado la vida en ese sitio terrorífico.
La esperé. Vaya que la esperé.
@Guillermo Paier
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Juan Re Crivello es un escritor y editor español, fundador de Masticadores.com, una revista digital sin ánimo de lucro que, en pocos años, se ha expandido a 23 blogs en 10 países y 7 idiomas, con la colaboración de más de 300 escritores y 12 editores.
En su rutina diaria, Juan publica artículos y coordina Masticadores.com, gestionando contenido y promoviendo la originalidad e independencia de la revista.
Además de su labor editorial, Juan es un autor prolífico con 24 libros publicados de los que os nombro algunos
- "La aldea Liquida"
- "Delicius recetas y cuentos"
- "Delicius (dos)"
- "D. Roccosick"
- "A. Growing"
- "Calle 13"
- "Memorias de un hombre estúpido"
- "Agosto"
- "TNTe"
- 50 y uno
- Kennedy (Obscenity)
- La iguana
Ha sido un bloguero activo en ediciones digitales de medios como El País, Clarín y Le Monde.
Si queréis podéis visitar su página Web
Narrativa @ Juan Re Crivello
Artl
La paella soplaba con angustia ante el disparate que había soltado el contertulio familiar. Era imposible disimular lo que habían oído los restantes miembros del clan, ante lo cual aquella bobada aun levitaba en la mesa. Era inútil desdecirse, Artl sentía un ligero frio en la nuca ante la desdicha de verse reprobado. Pero el jefe del clan, dejo pasar unos minutos. El viejo orín que nadaba en la palangana vacía -debajo de la mesa- era parte del ritual. Una mesa de caoba larga y antigua dos cuadros en el centro y un ventanal que recibía luz de una sierra que corría paralela al pueblo. Como nadie deseaba dar un paso, uno de los hermanos, sentado en una esquina, argumento:
— ¿Dices que tu mujer te ha dejado y se ha marchado con otro?
"Si" –respondió Artl. Transcurrió un buen rato y todos volvieron a quedarse en silencio, El jefe, de cabeza recia, canoso y apoyándose en su tradición de presidir aquella reunión una vez al año, de nombre Carlos Artl, atizo: ¡Ve y hazle regresar!
_—¿Cómo? Si ella está muy a gusto con su amante –insistió Ricardo Artl, y agregó- me lo ha dicho ayer por la tarde en la última discusión. Fue tan astuta –prosiguió con su relato-, que mientras le vi sorber el vaso de cola, y estando en el saloncito, no hablamos mucho pero cambio su expresión en la mirada y volvió a insistir: ¡me voy!
_—¡Que joder! –Insistió Artl- su voz fue aumentando mientras describía aquel momento mientras miraba a su padre sentado en la esquina de la mesa- y decir: "Ahí te quedas, con tu papi millonario y tus nalgas del grosor de un dado. He conseguido un hombre que me mantenga igual que tú, pero además me haga vibrar en la pista de baile".
— ¡Estúpida! –exclamó el jefe del clan y la corte familiar susurro un aprobado que sonó como una ola hasta barrer la mesa. Artl prosiguió sin inmutarse. Conocía a su familia, siempre aceptaban el requerimiento paterno, pero en su relato agregó: Y le pregunté: ¿de qué pista hablas?
—En la pista, aquella que íbamos hace tiempo –respondió María Ramírez. Cuando estoy con él, se desplaza y me arrastra con facilidad. Yo siento su mejilla, o su mirada, me lleva de un lado al otro hasta olvidar en segundos cualquier traición o mediocridad. ¡Tú nunca has entendido aquello del tango! —exclamó. Siempre lo has visto como un quiebro, como un compromiso. Pero su música es tenue, sensual. Si te dejas llevar, tu pareja está a tu lado, tan metida, tan unida, que es una de las pocas gotas de vida no contaminada, por la obligación, por la responsabilidad. Es tan virulenta su carne entre mis piernas, que deseas seguirle hasta el desmayo. Y tú, ¡nunca lo has entendido! Siempre has ido un poco más lento, o has sido tacaño en la entrega. Contigo, mi cuerpo al rozarte, no se electrizaba. ¡Ni miedo, ni pasión aparecían en tus botas! El suelo se hacía áspero. La noche eterna. La música un desquite amargo. Y, no era necesario beber o retocarse. En cambio, con él: ¡vuelo!; sin alcohol, con… poca música. Es un sentimiento que nos une y arrastra sin ninguna mezquindad, sin más, es un ligero contorno, descrito en la vuelta, y en la vuelta, que marcamos juntos. Y… termino la historia –concluyó su relato, Artl.
El jefe le miro. No había más distorsión ni medida en la excusa que terminaba de escuchar. Abrió la boca, sus labios se balancearon, parecía que la frente se desplomaba encima de los ojos. Estaba abrumado. En sus medidas del tiempo no existían estas relaciones tan intensas, ni mujeres que cambiaban de amor como si les dirigiera la sensualidad y para ellas marcharse o romper un acuerdo fuera tan fácil. No, aquel no era su mundo, ni el del común. ¡Qué narices hacia uno de sus hijos metido en esas complicadas redes!, donde al final se acaba muy mal. Con lo cual intento hablar, pero su cabreo le permitió que escapara un chillido torpe:
— ¡Déjala! ¡Es una minga de puro veneno! La Ramírez solo busca satisfacer con su danza… su soledad. Los demás asintieron, no tuvieron el atrevimiento de preguntar. Artl se puso de pie y decidió no volver a verlos más. Su familia estaba desquiciada y no entendía que la relación con María Ramírez era más intensa que sus mediocres existencias. Al llegar a casa escribió una carta que enrollo y apilo en una de las habitaciones, decía:
María
¿Te vas? O, ¿de nuevo te alejas con un amante, de los que cada tanto te invitan a sentir lo prohibido? Esta tarde apartare en la esquina de la cocina tu olla de color marrón, la que siempre usas. Las ollas de loza son tercas como tú, dentro meteré tierra y una semilla de musgo, prometo que antes que termine de llenar su espacio estarás de nuevo con tu canción de siempre: "perdona, me he dejado llevar"
Artl.
@Juan Re Crivello
Los laberintos de Doménica
Aquella mañana de sábado logre despistarme del control de mi Nona y me fui al patio. No me intrigaba ni la gran pajarera que se abría a mi derecha, ni el posterior gallinero de fino alambre y suelo ondulado de tierra marrón y extraña. No, mi interés era llegar hasta la tapia y lograr ver del otro lado. Me habían puesto un traje azul y la gomina me apretaba el cabello, esta tirantez, dejaba ver el contraste de mi pálida cara larguirucha. Estaba preparado para asistir al entierro del vecino de mi izquierda.
Era la conversación del pueblo. Esa misma mañana antes de dejarme un poco olvidado le había acompañado a mi Tía, hasta la carnicería. El dueño un catalán, de cuerpo lleno y pelo ondulado, no dejaba de decir que el muerto se lo tenía merecido por no aceptar que las deudas del juego debían pagarse. Mirando hacia arriba, le pregunte en voz baja a mi Tía, que significaba aquello. Un golpe en la cabeza me sacaría de dudas. Reemplace la respuesta por mis propias conclusiones. El vecino era un mafioso que jugaba al póquer por las noches y regresaba a su casa de madrugada. Antes de acostarse le daba una tunda de palos a su mujer -si había perdido, sino, se ponía a roncar hasta las 12. Más de una vez le había visto salir a esa hora. Su nariz de galgo le definía, pero además, la colonia que se ponía después de afeitarse, me recordaba al día en que lavaron a mi bisabuelo antes de meterle en el ataúd. Aun retengo esa figura metida en mi retina -al asomarme desde un descansillo en la ventana que daba al patio. Pero no sé si mi vecino muerto de repente estaría en el cielo. Mi abuela dice cada noche, que antes de llegar al cielo, está el Purgatorio. Allí esta Dios y va separando a uno y a otro. Los pecadores se van al infierno y no soportan el calor muriendo asfixiados. "¿Jugar a las cartas será un pecado?", porque yo lo hago cada día a la siesta con mis 4 primas. En los días de mucho calor, esta actividad me distrae en la peor hora, cuando los mayores se van a dormir y no quieren sentir ningún ruido.
Ya había llegado hasta la pared, puse una silla cerca, pero comprobé que era muy baja. Como no había una escalera, fui hasta el gallinero y me traje un cubo de hojalata que utilizamos para darles de comer. Con aquello pude llegar hasta el límite de esta cubierta de cemento. Del otro lado se veía una casa en el centro de un gran patio de tierra, luego nada más. Esta familia era el comentario del barrio. Sus miembros siempre estaban inmersos en una actividad detrás de otra. El más destacado el padre. De porte arrogante, su cascara de nuez debajo del mentón parecía salir más allá de sus palabras, le había oído hablar más de una vez con mi abuela. Fagocitaba las erres y su descaro iba gradualmente en aumento. Comenzaba con el tradicional comentario del tiempo y se animaba de una manera, que siempre lograba venderle a mi Nona algún cacharro que no serviría para nada. Luego ella paciente lo dejaba en el montón de los Dolan -al final del patio. En mitad de la conversación, siempre, no dejaba de incluir su frase preferida:
—¿Se acuerda Ud. de Pérez? Mi abuela le miraba con respeto. Y él, recogía alguna anécdota diferente de aquel extraño personaje que me representaba un mundo, pero, debo confesar, en las noches al repasar mis aventuras, dudaba si era cierto lo narrado. La última de Pérez, era que había tenido una novia que acostumbraba a criar gallinas, para luego venderlas al carnicero catalán. Hasta allí aquello, no habría sido más que un detalle sin importancia. El descalabro aparecía en el giro del asunto. Según Dolan padre, la novia, le vendía más animales de los que podía criar en su pequeño patio. Al indagar el porqué, el tal Pérez había descubierto que ella gustaba de visitar por la noche los patios vecinos. Con un cuchillo alargado y fino, daba cuenta de su cuota para el mantenimiento de las necesidades de la casa.
¿Y qué fue de ella? –pregunto mi Nona, siempre al preguntar sus ojos grises cambiaban de tono al estilo de los que indagan pero no quieren ser descubiertos.
"Apareció degollada -respondió, más allá del final del rio. ¡Vio! donde gira un poco y se hace un remanso, para volver a acelerarse hasta la salida del pueblo".
—¿No se supo quién fue? "Pérez, me dijo –agrego Dolan, que un cuchillo tan ágil se transforma".
— ¿En qué? –pregunto mi Nona
—En la muerte –respondió Dolan. Y a mi lado escuche: "Hola. ¿Qué haces?" Estuve a punto de desmoronarme, al ver muy pegada a la tapia, una niña rubia de mi edad quien me hablaba. ¿Cómo había llegado hasta allí sin verla? ¿Se habría arrastrado pegada a la pared hasta dar conmigo?
—Hola –respondí. Nos miramos un rato. Ella sostenía en su mano un mazo de cartas. "¿Quieres jugar? –pregunto.
—No. De pronto sentí que me agarraban de la cintura y me tiraban hacia atrás. Mi abuela había dado conmigo y me reñía. Intente defenderme con una explicación sencilla:
—Quería ver quien vive allí —exclamé. "Nadie —dijo mi Nona, no es un sitio para meterse. Es una familia mala". Enseguida pensé: vivía allí otro vecino al cual matarían igual que al otro.
—Nona.
—¿Qué?
—Nos quedaremos sin vecinos. Mi abuela sonrió.
—No mueren todos a la vez –dijo. Algunos se enferman, a otros les cae la amargura y a otros la envidia les quita de en medio.
—¿La envidia? Dije para continuar: ¿no hay remedio para eso? "No, es lo que sienten los demás cuando te van bien las cosas" —agrego mi Nona.
— Al vecino de al lado: ¿Cuál de las tres le mato? –le pregunté. "No se tal vez la segunda", -dijo ella.
— ¿La amargura te viene de dentro o de fuera? —insistí. "De fuera. Los que te rodean son los que te devuelven lo tú que pones en ellos". Mi Nona recogió todo. Estaba lista para ir al entierro. Me dio su mano y le seguí hasta la puerta. Detrás quedaba aquella niña rubia.
@Juan Re Crivelllo
Gabardina
"Solo quiero olvidar esos viejos rencores, recuerdos ancestrales, y romper las cadenas del corazón". Dice Ylenia Ely en Le catene del cuore en Masticadores Italia.
Hace unos días, la Sra. C., en una comida familiar, mirándome a través de sus gafas redondas, llenas del abrigo de las ilusiones juveniles, dijo:
"¡Juancho, últimamente dices muchas palabras argentinas!"
Quiero…
(alianzas familiares, la Sra. C., memoria...)
"Voglio solo dimenticare quei vecchi rancori, ancestrali ricordi, e sciogliere le catene del cuore". Dice Ylenia Ely en las catenes del cuore en masticadoresItalia
Hace unos días la Sra. C. en una comida familiar mirándome tras sus gafas redondas y llenas del abrigo de las ilusiones jóvenes, dijo: "Juancho, ¡últimamente dices muchas palabras argentinas! Quiero defenderme ante ese paso en falso al ver que la memoria regresa con fuerza y bate cada espacio de nuestra vida, pero no tengo argumentos, como la frase de Ylenia, —que aparece arriba, esta jovencísima editora y escritora de Masticadores nos habla de los viejos rencores, o los recuerdos ancestrales que nos rodean golpeando a nuestra puerta. Quieren decir que el pasado es tan sustancial que algunos quieren apartarlo, u otros no le dan ese sitio que se merece. O algunos mayores de edad les sitúan a la cabeza de sus reflexiones.
A veces me sorprende la pregunta: ¿Cuál es el espacio que le debemos dar a la memoria en nuestras vidas? Ayer en una serie de las de domingo donde uno se deja llevar entre la siesta, los lazos de amor familiar y estas ficciones, un médico de provincia casi al final de su vida era atacado por el Alzheimer. De repente la memoria seria asolada por la destrucción de aquello que hemos logrado guardar para ser sustituida por el vacío. Si, sé que los lunes algún lector ya desea desaparecer de esta reflexión, pero situémonos en la escritura de nuestra joven editora italiana que vive en Cerdeña, casi en el lateral de dos estados poderosos, y la memoria sería una cuidadosa selección de las cadenas de nuestro corazón.
Por ello amigos, elijamos bien que nos rodea y sus beneficios se verán de inmediato. La memoria es una invitación a usar la potencia de las decisiones con libertad y pasión, pero sin dejar de ayudarnos por un cierto frio del cerebro.
¡Oh Dios! ¡Es difícil vivir! —diremos a coro. Y que inmenso trabajo del alma, —recitarán los recién llegados.
Notas:
*Gabardina, la palabreja que me asalta desde mi pasado argentino: Prenda de vestir impermeable, de manga larga, que cubre el cuerpo hasta la rodilla, va abierta por delante y se pone sobre otras prendas para protegerse de la lluvia o el viento.
"al salir me levanto el cuello de la gabardina, viene un aire hostigado y ha empezado a llover"
*Juancho, forma familiar que mi familia utiliza para llamarme.
@Juan Re Crivello
Elvira Tres Dedos: La reina de copa baila enganchada a su amante
Inevitable, en situaciones en que los amores sólidos se derrumban, Elvira Tres Dedos carece de referencias. Su abandono del hotel a finales del año 2006 le llevo a una zapatería. Vendía calzado para novias destronadas, señoras de buen pie y pocos escrúpulos, galanes venidos a menos de tanto asediar jovencitas y como no, sus clientes estrella: solidas amas de casa que le contaban al oído viejas historias de amor en cinco minutos, antes de haber dicho "si" a su marido glotón y lleno de barbilla grasienta. Ella, las recordaba por la noche, hacia madejas de aquellas insólitas memorias íntimas. Eran del palo:
_Mi marido se descalza por la noche y pretende un sólido amor sin acercarse con una pose de amante. Solo un gatillazo seco y luego me atraganto de chocolate hasta la madrugada. – ¡Ah! –exclamaba Elvira, una rubia medio despeinada pero aún una verdadera diosa del sexo.
_Mi marido fue hasta la clínica de pómulos hinchados y senos gigantes y pretendía que me hiciera un implante que se pareciera a los de la Alaska –la cantante, ¿la conoce?…. Me resistí y los elegí de tamaño secretaria de médico-que-trabaja-para-parturientas. ¡Se imagina! –diría una señora ya mayor, con dos hijos a cuesta y ojos vivaces.
_Mi Juan está loco por recibir el catálogo de lencería que nos envía una amiga y aconsejarme como vestir para él. En mi caso estoy hasta aquí –y realizo una marca a la altura de su frente- de sus fantasías de follar, le he dicho a mi amiga que este mes el catalogo sea de ropa interior de hombres y cubanos ligeros de hormonas. ¡A ver si escarmienta! –repetía, Margarita, una elegante señora de 30 años que cambiaba de zapatos cada mes., siempre pagaba con tarjeta y fumaba un cigarrillo detrás de otro.
_Mi marido estuvo en la guerra de Irak y mantiene su ceño fruncido des que regresó. Según él, las españolas debemos ir sin vello –como las moras en su interior-; como las que habrá conocido allí; y me imagino además un… ¡si a Ala! para pronunciar unos ruiditos de satisfacción cual máquina de follar adiestrada y perversa. – confesaba una señora morena que vestía con colores vivos y collares comprado en los chinos.
Y así todo el día, al vender un zapato se comprometía en las lindezas de sus clientas y aquella zapatería se parecía cada vez más a una relación de confidencias que ella asumía como propias. Ante lo cual decidió escribir una agenda intima de las desventuras ajenas. En ese año de 2007, también escribió varias cartas a su madre, la primera hablaba de un posible final:
18 de enero del 2007
Querida madre He dejado el piso donde vivía, porque el marido afeito con una navaja a su esposa y desperté a las cuatro con golpes en la puerta de la vecina. Estaba cubierto de sangre y lo que lloraba aquella perdida. Me asuste, pero tuve la valentía de llevarle a la cocina y darle un vaso de soda mientras llamaba a la policía. A la pobre señora la vistieron de gala y la enterraron sus dos hijos en un cementerio del centro de Barcelona –creo L´Hospitalet- él fue a prisión y comparte celda con dos violadores. Si todo va bien tendré que declarar dentro de dos años. Un beso Elvira@tresD
26 de enero de 2007
Hoy he jugado a las cartas en casa de un amigo y la reina de copas me ha salido en todas las partidas, ante tal coincidencia, le he preguntado a mi amigo si era ello un aviso, él me ha dicho: "solo comprendes la vida cuando te desmelenas" y aunque te parezca un poco fuera de lugar él me ha invitado a ver la mesa por debajo. ¡Un baile de la reina que ha concluido en una gesta! Luego en esa posición hemos pasado la noche. Te confieso. ¿Debajo de una mesa todo adquiere más sentido? Un beso Elvira@tresD
Elvira Tres Dedos trabajo en aquella zapatería hasta que un día al abrir el periódico los titulares daban como cierta una información aparentemente inexplicable "los Euros desaparecerán" por ello decidió cambiar de trabajo y con todos los ahorros alquilo una granja a la salida de Barcelona desde donde comenzó una nueva etapa más sólida, que ella definiría como "unida a la tierra". Siguió escribiendo a su madre y las notas de las confesiones de sus clientas las guardó en una caja de cartón, con un título llamativo: confesiones de amas de casa que buscan el amor verdadero. Hasta que un día se las dejo a una sobrina de 7 años y aquella pintos soles, lunas y caballeros y damas y brujas antiguas. Cuentan que cuando Elvira@tresD vio el resultado se enamoró y fue hasta una imprenta del pueblo. Allí hicieron un libro de colores con una tapa de una señora rubia regordeta con un abrigo de pantera. Elvira Tres dedos puso al final de cada libro una carta del Tarot que decía:
#La Reina de Copas siempre parece tener la respuesta a todas las preguntas en lo que hace a los sentimientos y su gran capacidad para la compasión, hace que sea una persona que fácilmente conecta con lo que la otra vive o está sintiendo.
No existe nadie que tenga tanta intuición como ella# (1)
Notas:
Ver Tarot La Reina De Copas
@Juan Re Crivello
Viento norte
Dedico este cuento a Horacio Quiroga
Quiroga limpió la hoja del machete con su dedo. El callo formado desde hace años apenas notaba aquel filo. En aquella selva que conocía como la palma de su mano, la tarde comenzaba a cambiar de color y los dueños de la noche se apoderaban lentamente, primero de los ruidos, luego del color que se apagaba, para surgir una atmósfera de peligro e incerteza. Esta noche no dormiría en este foso al aire libre, no sentiría el sonido de la conversación que metían el viento cálido y las espesas arboledas en el interior de la selva tropical. Le quedaban unas horas a pie para llegar a su casa. Quiroga sentía el deseo de la cama limpia, el buen caldo y la gripa fuerte y maciza de su mujer. El deseo le vencía. El ruido burbujeante del río le invitaba a seguir a través de su ribera. Pero, él, deseaba torcer el rumbo y cortar por el monte, más esquivo y lunático para sus invasores, pero corto y recto para llegar a casa.
Abrió paso con un golpe del machete y las ramas cedieron ante el vigor. Siempre que escogía tirar por el monte se dejaba guiar por el río latiendo a su espalda, luego seguía una hilera de acacias antiguas que marcaban la brecha. Muchas veces en aquella soledad se había preguntado por el origen de aquella fila amarga de flores. Un ruido le detuvo, aparto un matorral y logró ver que un cascabel aleteaba a la espera de su cliente. Rápido, dirigió su machete hacia el cuello separando el áspid de sus vértebras. El bicho se derrumbo. Quiroga cogió la víbora y le sujetó en el aire. Las membranas daban flojera a la electricidad que aún se movía en el interior. La guardo en una bolsa y marchó hacia su destino.
Ә ә Ө
Ella abrió la puerta ebria de deseo. Su amante no dudo en entrar. Una tímida luz dejó entrever la cama de la sala contigua.
"¿Cuándo vuelve Quiroga?" –dijo él. Era un tipo alto, lleno de briza y malos aires, moreno, de piel cobriza y un cuerpo lleno y veteado del sol
"En dos días" –respondió, una mujer suave y de labios gruesos, pero que poseía una mirada, que le llegaba a uno al corazón para amarrarle a su vera. Ella se dobló con sus piernas elevándose alrededor de su cintura, aquel estilo se repetía, siempre ella se abrochaba al torso desnudo y potente del invitado. La cama vecina crujió. María empezó a lamer aquel calor violento que les unía. La habitación fue incorporando un brutal gemido, casi parecido al que es capaz de forzar el sexo… si mordisquea carne, pelo, o rizos.
Ә ә Ө
La senda se ensancha dejando que Quiroga vea la luz débil de su destino. Acelera el paso y con el aumenta su bronca tos. Las ramas altas de aquellos chopos empiezan a silbar, el viento del norte les balancea. El dicho antiguo sobre este viento que aparece cada tanto recuerda año tras año, aquel empuje caluroso y continuado, el cual con el paso de los días y su repetición austera, va alterando la razón de los habitantes de la comarca. Al llegar, es noche cerrada, el crujido de los pies dan en el portal, algo estrecho y vago, hecho para defender la casa que había construido.
En el interior la loca carrera de los amantes une dos cinturas. María gime en solitario y su amante como buen cabestro rema imaginando el fin y el comienzo; es voluble, despreocupado; quizás dominado por la sed que cualquier tipo sueña noche tras noche.
Quiroga empuja la puerta, el viento Norte entra detrás y la lámpara de kerosén colgada en el centro del comedor se balancea. Al sentir aquel rechinar, de espasmos y sales de rabia, va a la habitación. El machete da un giro en el aire dejando caer la cabeza del amante. El pánico de su amada le muestra una mujer diferente, quien con prisa intenta quitarse la sangre. El viento norte escupe calor.
En la selva misionera los ruidos se van calmando. Cada noche confirma los sueños de sus habitantes. El espeso manto de verde corre dominado aquí o allá de los latidos incluidos en esta fiebre, en la cual la naturaleza dicta su ley cubriendo las rencillas y el viento les limpia los temores, las deudas o las traiciones.
Ver Youtube: Libertad Lamarque cantando el tango «Arrepentida»
https://youtu.be/AF9q0o0VSFY
Viento Norte
El Viento Norte muy fuerte, llamado comúnmente NORTAZO, tiene en general las características de ser muy violento, aveces imprevisto y de relativa corta duración. Se da generalmente en verano y cuando se anuncia vemos una formación nubosa oscura y compacta en el Norte asociado a un aumento de la temperatura, la humedad y baja de la presión.
Links:
https://www.pantalla.info/pel/7/7728.html
película clasica
https://www.argentinaturistica.com/rnoroestenaturaleza.htm
Descripción del clima y las zonas que el viento norte afecta
https://www.asociaciongaucha.com.ar/servicios/literaturagaucha/elvientonorte.html
@Juan Re Crivello
Old Chevy -04-
"Una noche de 1924, Ed Singleton, un delincuente ocasional y amigo suyo, lo convenció para que colaborase en el asalto a un conocido tendero de la localidad, llamado Frank Morgan. La policía los capturó después del asalto. Singleton contrató un abogado para apelar su sentencia, por lo que fue condenado a sólo dos años de prisión, mientras que el propio John Dillinger, que no pudo contar con representación legal, fue condenado y enviado a prisión. Su sentencia fue de nueve años. (Fuente Wikipedia)"
Llegue hasta su furgoneta -en una zona de Chicago- donde un taller mecánico presumía que era en la que murió John Dillinger. Mi olfato me decía que algo podía encontrar y al entrar pude ver a una Chevrolet de color marrón llena de óxido y con trece balazos en el cristal delantero. Me pedían por ella 3000 dólares, pero no había manera de comprobar que esa era la que J. D. llevaba la noche que salió del cine y fue abatido por el FBI, por lo cual me deje llevar y con gran esfuerzo abrí la puerta y me senté en aquella ratonera, como hacia siempre me esperaba hasta que su espíritu me hablara. Y una voz grave dijo:
_Era de J. D., esa noche murió solo, se suicidó. Yo soy la furgo que utilizó para uno de sus robos más famosos. ¿Me llevara Ud. a las Dunas? Quise responder que ese sitio que había creado era para ejemplares que reunieran alguna condición excepcional. Y dijo:
_ ¿Solo a los muertos excepcionales les dejan un espacio? "No –respondí-. Dame alguna otra razón"
_Yo fui la primera furgoneta que paso a la fama por una gran mentira. JD no murió asesinado, lo suyo fue un suicidio y todos mis dueños posteriores no me han limpiado, solo me han mantenido en este estado pues creen que poseo una característica única.
_ ¿Cuál?-pregunte
_En mi ven la ilegalidad, la furia, la ira, el instante que todos nos dejamos llevar por el deseo de robar o quitarle algo a los demás. Y… además huelo a pólvora. Es verdad, dentro se percibía una aroma raro que adjudicaba al abandono. Y recordé que hace unos años me contaron que el olor a pólvora se refiere a espíritus demoniacos, o fantasmas, o de suicidas. Y pregunte.
_ ¿Tú eres el genio?
_Si –respondió- y percibí un aire fuerte y caliente que me empujo y mantuvo apretado contra el cristal, luego un ruido ensordecedor me dejo casi al borde del desmayo y fui despedido por la puerta izquierda. En el suelo me repuse y pude oír: "Bert Carrigton llévame contigo hasta las Dunas y expiaras la culpa del suicida de tu familia". Ya puesto de pie, me pregunte: ¿Cómo podía conocer aquella anécdota familiar? Fui hasta el dueño y regatee hasta pagar 2000. Luego la montamos en el camión e hicimos los 200 km hasta las Dunas.
Al llegar, era un día frio de otoño, el Océano Pacifico empujaba un viento salitre y barría las Dunas como si preparara un espacio para el genio de John Dillinger. Me guie por mi intuición y la puse en el saliente rocoso que mira la playa y recibe la brisa marina, el transportista del camión menciono: "si le pone una luz, será el faro para todos los que pasen con su barco por la zona" Tal vez fue una intuición pues cada noche las trece ráfagas de los disparos se encendían en su interior a partir de las 12 de la noche y se apagaban cerca de las 2, y el olor a pólvora inundaba las Dunas. Por más que quise encontrar datos referidos a esa furgoneta solo pude hallar un periódico que ponía su matrícula y una foto de sus correrías en los robos a bancos de su dueño. El título del periódico era: J. D. escapa en una Chevrolet matricula Colorado 2234; al comparar los datos descubrí que J. D. murió un 22 de 1934.
#La vida construye coincidencias#
Notas:
Los aromas negativos: Los olores de moho, huevo podrido o azufre, y de alimentos podridos suelen asociarse a espíritus infelices, poco amistosos o incluso a demonios. De hecho, ciertos olores desagravies se asocian con entidades que no son la de seres queridos, sino más bien de demonios. Muchos demonologos afirman que el olor a azufre es una clara evidencia de la presencia de demonios.
https://www.mundoesotericoparanormal.com/pueden-fantasmas-identificados-olor/
El olor a pólvora:
En la luna https://factoides.com.ar/post/7260872104/la-luna-tiene-olor-a-polvora
Perfume con olor a pólvora
https://www.ateneupopular.com/publicidad/amstel-crea-el-primer-perfume-con-olor-a- /
Modernidad y olor a pólvora: Cuenta un libro de historia que a un jeque argelino le dijeron que las fuerzas francesas sólo habían venido para extender la moderna civilización occidental por toda Argelia. Su respuesta no se hizo esperar, seca, breve y elocuente: "Entonces", repuso, "¿para qué han traído tanta pólvora?".
https://decolonialtranslation.com/espanol/polvoramissiriESP.html
Olor a pólvora y difuntos: En el cementerio creado hace años por Bert Carrigton en EEUU, Las Dunas, todas las noches desde un Chevrolet sale olor a pólvora, confiesa al periódico El País j re crivello, que es el único autorizado por la familia Carrigton a visitar la zona.
@Juan Re Crivello
